domingo, 10 de junio de 2012

Pero amor como el mio no encontraras por ahí

De algo estoy segura. 
No podrá quererlo como lo quería yo, no podrá adorarlo de ese modo, no sabrá advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. 
Es como si sólo a mí se me hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el verdadero sabor de sus besos, el color real de sus ojos.
Nadie podrá ver nunca lo que yo he visto. Y ella menos que ninguno. 
Ella, incapaz de amarle, incapaz de verle verdaderamente, de entenderla, de respetarla. 
Ella no se divertirá con esos tiernos caprichos

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